Desde aquí invito a los espectadores internautas a ver mi colección de vehículos a escala; turismos, camiones, carruajes, autobuses, etc. Los comienzos de ésta colección se inician con los juguetes habituales y corrientes que me fueron regalando desde muy pequeño, hasta que a continuación; de ser un juego pasaron a ser una afición; por lo que realmente desde niño hasta ahora, nunca he dejado de tener nuevos modelos de coches a escala. Todo aficionado tiene cierta "temática" a la hora de decantarse por un gusto o tipo de modelos coleccionables. En mi caso, el espectador de ésta página podrá comprobar que mis modelos de turismos son sobre todo berlinas, sedanes de cuatro puertas y rancheras o familiares, normalmente de calle, comunes y corrientes; y en cuanto a las épocas; van desde los elegantes carruajes del siglo XVIII, hasta los automóviles de la década de 1970, incluso alguno de los 80. Es decir, lo que hoy se denomina como "clásicos". Bienvenidos a ésta página y deseo de todo corazón que disfruten de éstas imágenes como yo de compartirlas con ustedes.

J. D. López
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29/10/15

CARRO DE BORDINO, 1854, de Brumm, 1:43




Ésta miniatura de la serie Old Fire, de Brumm; nos muestra otro de los vehículos pioneros en moverse con vapor; en éste caso el primero italiano, diseñado y construído por el ingeniero Virginio Bordino en 1854; considerándose éste vehículo como el primer coche automóvil de Italia. El Carro di Bordino fue realizado construyendo una robusta plataforma a una carroza berlina - landó, con un motor en su parte trasera con cilindros y tuberías de vapor en sentido horizontal. Como todos los vehículos de éste tipo, estaba provisto de depósitos de agua y carbón situados bajo la carrocería y junto al fogón, que alimentaban la caldera; manejada por un maquinista que viajaba sentado en un asiento en voladizo en la parte trasera del vehículo. En la parte delantera, un chófer  manejaba las ruedas de dirección, en éste caso, movidas por un moderno sistema de engranajes de cremallera, a diferencia de otros carros de vapor más antiguos, que movían su dirección con la fuerza de los brazos humanos. El elegante carro de Bordino viajó por las calles de Turín hasta 1865. Tiempo después fue donado a la Universidad Politécnica de la ciudad y más tarde al Museo de la misma en donde permanece hoy en día, 150 años después. La miniatura de Brumm que presentamos en éste blog, tiene la característica finura y buenos detalles de su marca.



CARRO DE VAPOR DE GURNEY, 1825, de Brumm, 1:43




La serie "Old Fire"; viejo fuego, viejo vapor; de la marca de juguetes italiana Brumm; fue una gran ocurrencia de ésta casa juguetera en los años 80; en la cual se decidió crear una línea de miniaturas para coleccionistas que hiciese honor y recordase los más raros y por muchos olvidados, vehículos a vapor que existieron ántes de la invención del automóvil de gasolina. Era algo justo, pues no en vano se trata de los primeros vehículos de la historia que pudieron moverse por sí mismos; y su aspecto curioso y su rareza les hicieron ser bien acogidos por los coleccionistas. Hoy día todavía es relativamente fácil poder comprar en Internet uno de éstos modelos de Brumm a un precio razonable, incluso con su caja original. Ésta serie de miniaturas incluye entre sus modelos éste otro curioso vehículo, que como todos los de éste blog, pertenecen a mi colección. Se trata del carro de Gurney; otra curiosidad y rareza que en el siglo XIX sorprendíó a campesinos y viandantes circulando humeante por los caminos de la época. Su historia es la siguiente:

El ingeniero británico Goldsworthy Gurney diseñó y construyó entre 1825 y 1829 una serie de carruajes a vapor con los que inauguró una línea de transporte por carretera que duró hasta los inicios de la década de 1830. Éstos grandes carruajes con un robusto chasis, motor de vapor situado en la parte trasera y carrocería de pasajeros tipo berlina, apoyaban su peso en cuatro ruedas, mientras que por la parte delantera sobresalía otro eje de ruedas más, articulado, que estaba destinado a ser la guía de dirección del coche, la cual era movida por un chófer con una sencilla palanca, igual que en el carro de Trevithick. Características fueron sus chimeneas y cilindros que sobresalían del motor en la parte posterior, El coche, de aspecto robusto y armonioso a la vez, llegó a moverse a una velocidad de unos 32 km/h, y transportaba pasajeros entre Londres y Bath resoplando por los caminos. Nótese que el chófer encargado de girar las ruedas delanteras estaba sentado en una posición muy baja con respecto a la tradicional de los cocheros de caballos, al mismo tiempo que el habitáculo de pasajeros tenía bastante altura con respecto al suelo.

Dibujo de 1827 del Carro de Gurney


28/10/15

CARRO DE TREVITHICK, 1803, de Brumm, 1:43



Interesante y curioso modelo de la casa italiana Brumm, perteneciente a su serie - colección "Old Fire", la cual es una compilación de carruajes y coches a vapor construidos entre finales del siglo XVIII y mediados del siglo XIX. El Carro de Trevithick, del año 1803, fue tal vez el primer intento serio de hacer un automóvil de pasajeros sin caballos, movido por vapor. Para ello, su inventor, Richard Trevithick, que también realizó una de las primeras locomotoras de vapor, construyó un chasis al que acopló una pesada máquina de vapor, y sobre ello, una carrocería de carruaje para acomodar viajeros. En la parte delantera del vehículo, un chófer guiaba las ruedas delanteras con una barra-guía. La condición de prototipo del vehículo, lo primitivo de su motor de vapor, inspirado en los de las minas de carbón, y la necesidad de enormes engranajes y contrapesos de rueda para adecuar la fuerza de los pistones a la velocidad de marcha del carro, sumado al gran peso posterior, produjeron que las ruedas traseras del coche fuesen enormes, casi el doble de altas que una persona, lo que dotaba al ingenio de un sorprendente y sensacional aspecto tanto en su tiempo como para los tiempos actuales. Al lado de todo el bloque de motor y ruedas traseras, el ya de por sí generoso habitáculo de cuatro o seis pasajeros, se quedaba pequeño en aspecto de tamaño. Al interior del carruaje, los viajeros debían acceder escalando entre las suspensiones y engranajes laterales. Los carros de Trevithick funcionaron un corto periodo de tiempo por algunos caminos ingleses, pero eran más caros de mantener que un coche de caballos, por lo que dejaron de utilizarse, continuándose con la tracción animal como transporte más económico y rápido. Décadas después, nuevos carruajes a vapor fueron experimentados y volvieron a resoplar de nuevo por las arboladas carreteras de Gran Bretaña y otros países europeos.

La miniatura de Brumm del Carro de Trevithick es curiosa e interesante como lo fue el real coche que representa. En escala 1:43, sobrepasa con diferencia en altura los demás modelos, igual que ocurría con el carruaje de la vida real. Al moverse las ruedas, los engranajes del motor se mueven con ellas dotándola de mayor realismo, y sus piezas son de la acostumbrada finura y detalle de la marca Brumm.